martes, 15 de diciembre de 2009

La rama muda

Hace dos días pasó un chavito gordito con su banda (hago resaltar al gordito, porque como todos sabemos, las cabecillas de las bandas siempre son los gordos) con la ya famosa y tradicional "rama". Se pararon como un minuto en mi puerta mientras yo escuchaba que alguien balbuceaba algo, pero no logré entender que era, hasta que después del minuto solo alcance a distinguir "ya se va la rama muy desconsolada".

Después de medio nanosegundo entendí que los niños habian pasado a contar para que les diera dinero, pero como no escuche ni entendí nada, se la pelaron. Y en ese momento también comprendí que la pinche tradición de la rama ya valio madres y lo único que quieren los mocosos es que uno les de dinero sin importarles si cantan bien o no... o en su defecto, si se les entendío algo de lo que dijeron.

Recordando las épocas mosas, en estos días pasaba un chavito a cantar por las casas, que creo que de todas las ramas que circulaban por la colonia era el que más baro se llevaba, pues era un solo chavito pero les partia el alma a los demás, pues cantaba chido y se sabía un buen de canciones, y no la única que los demás cantaban, además de que cada día te llegaba con una diferente. También recuerdo que mi mamá le pedía canciones anteriores y le daba más dinero por eso.

Incluso recuerdo que se salia a cantar no más para echar relajo y con la esperanza de que no te dieran dinero para poder cantar la salida triunfal: "Ya se va la rama por todo el alambre, porque en esta casa estan muertos de hambre". O sus derivados.

Eran tiempos divertidos, y más tranquilos, ahora si salen los chamacos, tienen que hacerlos acompañados de sus padres para que el camino no los asalten y les quiten sus ganancias o en su defecto, para consolarlos de que la gente ya perdio el espiritu y no les dan ni madres.

Méxilo lindo y podrido. Tan tan.

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