domingo, 19 de octubre de 2008

Los ángeles nos están meando

Casi todo el día ha estado lloviendo, o pringando o lloviznando, como sea que le digan. Pero no ha parado de caer una sola gota de agua. Esto es uno de esos días donde solo quieres despertar y quedarte tirado entre las sabanas mientras ves como se escurre el agua por la ventana, mientras te preparan el desayuno y te lo llevan a la cama.

Esa es una muy bella imagen, pero no pasa aquí, pues tuve que venir a trabajar y ese sueño se queda para el próximo fin de semana, mientras aquí estoy en una pequeña palapa esperando a que la gente se acerque y poder atenderla. Atender quejas, pruebas de ignorancia extranjera, etc. Hecho que me hace aún más, el querer estar en casa recreando la imagen del principio.

La única manera de poder estar en cama, es que me enferme, y lastimosamente, no me enfermo muy a menudo, y cuando lo hago solo es leve, lo suficiente como para darme un simple dolor de cabeza y no necesitar tomar medicina, y continuar con mis actividades diarias como si no pasará nada. En ocasiones envidio a esos que se enferman y se ponen mal, pero realmente mal. Pues aunque contra su voluntad, pero pueden descansar de la rutina.

En mi vida solo unas cuantas veces he estado enfermo y en cama, y he podido ver como se escurren los cristales bajo la lluvia, y eso fue hace mucho. Tiene años que no me pasa, y no es que lo desee; pero también se extrañan los malestares y poder quejarse de que algo nos duele. Solamente el dolor de cuello y espalda por pasar horas frente a la computadora es lo único que me aqueja, de ahí, mas nada. Tengo que terminar una tarea sobre economía global… estudio sistemas y tengo que leer economía, eso sí es una muestra de la globalización, la carrera en si lo es.

Y si, solamente quería presumir de mi buena salud, mientras dure.

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